¿Y los aviones dónde están?

Escrito por Gaceta Bonaerense

La pregunta del fotógrafo italiano sobre los aviones abrió el camino para una investigación que identificó el paradero de cinco aeronaves de la Armada Argentina que estaban en distintas partes del mundo y una de ellas, junto a sus planes de vuelo, fue clave para identificar exterminios y a los pilotos que los conducían, quienes a raíz de las pruebas encontradas fueron condenados por los Tribunales.

La investigación que llevaron adelante Ceraudo y la periodista Miriam Lewin logró identificar los aviones que eran utilizados para arrojar a los detenidos clandestinos, vivos, al mar. Dos de los aviones, modelo Lockheed Electra, fueron encontrados en las ciudades de Buenos Aires y Bahía Blanca, mientras que los otros tres, modelo Skyvan, aparecieron en Luxemburgo y en Fort Lauderdale, Estados Unidos.

Giancarlo Ceraudo tenía en su poder un libro del militar Adolfo Silingo que le había dado la esposa a un periodista mientras estaba preso, “una copia gemela mal hecha de libro de Verbitsky, un libro muy malo pero con algunas informaciones un poco más detalladas. Y ahí supe bien qué tipo de avión usaban”, cuenta el fotógrafo sobre el material que los ayudó a desplegar el mapa de ruta de los aviones.

A los pocos años, dieron con los Skyvan pero acceder a ellos no era fácil. Descubrieron que tres “se habían comprado en Luxemburgo, llamamos a Luxemburgo para ver dónde estaban y nos encontramos con que uno lo habían vendido al Ministerio de Defensa de Inglaterra así que el mismo avión que había luchado en las Malvinas terminó yendo en las manos de los ingleses. Pero no se encontró rastro ese avión, estaba desarmado, no se sabía dónde estaba”.

Sin embargo, había uno que sí volaba. Era el que estaba en Fort Lauderdale, en el estado de Florida, en Estados Unidos. “Yo no tenía recursos para ir a los Estados Unidos entonces le dije a Miriam que mandara a alguien para ver ese avión. Fue un periodista de allá y se acercó diciendo que estaba haciendo un documental, vio el avión y ahí el dueño le dijo que si estábamos interesados él tenía todos los documentos del avión, las planillas. Resulta que se descubrió que el vuelo de los desaparecidos de la Santa Cruz se hizo con ese avión y la justicia determinó como prueba contundente para llevar presos a los culpables”.

Como explican los organizadores de la exposición, “entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977, un grupo de Madres de Plaza de Mayo, dos monjas francesas y otros activistas de derechos humanos fueron secuestrados luego de una reunión en la Iglesia de la Santa Cruz en Buenos Aires y llevados al centro clandestino de detención de la ESMA, donde fueron torturados, y luego arrojados vivos en uno de los vuelos de la muerte, presuntamente en la noche del 14 de diciembre”. Para reconstruir todo esto fue clave el hallazgo del avión y los detalles de sus vuelos.

A los pocos días de ese vuelo, el océano devolvió algunos de los cuerpos en la playa de Santa Teresita y al comparar los informes médico-legales de los cuerpos y en base a los datos de los planes de vuelo, los fiscales concluyeron que las víctimas habían sido arrojadas desde el Skyvan PA-51, que encontraron Ceraudo y Lewin en Fort Lauderdale.

Finalmente, el 12 de abril de 2011 un fiscal solicitó la detención de Enrique José De Saint Georges, Mario Daniel Arrú y Alejandro Domingo D’Agostino, tres de los pilotos, quienes, según los planes de vuelo, figuraban al mando del Skyvan PA-51 la noche del 14 de diciembre de 1977. El 29 de noviembre de 2017 Arrú y D’Agostino fueron condenados a cadena perpetua en el marco de la Megacausa ESMA.